Enfermedad de Parkinson
Una crisis epiléptica suspendida
La llamada enfermedad de Parkinson en realidad no es una enfermedad en el sentido tradicional, sino “solo” una crisis epiléptica clónica persistente que nunca termina. Esto significa que el conflicto biológico subyacente está en constante resolución, por ejemplo, el temblor de las manos: un conflicto motor que implica ” no poder sujetar algo / alejarlo/ defenderse” .
La “enfermedad de Parkinson” tal como la conocíamos ya no existe gracias al conocimiento de las 5 Leyes Biológicas. Claro que existe el síntoma de parálisis muscular o el de convulsiones clónicas, que sí atribuíamos a la enfermedad de Parkinson si duraban más o se repetían. Pero todos los síntomas provienen del mismo conflicto motor, solo que en fases distintas.
Cada enfermedad (más bien, SBS) tiene siempre un DHS seguido de una fase de conflicto activo (Fase ca) y, si se produce la solución del conflicto (CL, conflictólisis), le sigue una segunda fase de reparación llamada pcl, donde se produce una crisis epiléptica o epileptoide (en el caso de los conflictos motores es epiléptica) para después volver a la normotonía.
Si no se llega a una solución, la actividad conflictiva persiste, lo que significa que el conflicto permanece en una sola fase, la fase ca. Esto puede implicar que la denominada enfermedad culmine en caquexia, o que el organismo logre transformar el conflicto en cierta medida hacia abajo, lo que significa que la actividad conflictiva persiste, pero con menor intensidad.
Un conflicto también puede ser recurrente, en cuyo caso existen dos posibilidades: por ejemplo, que predomine la actividad conflictiva, intercalada con breves periodos de resolución (pequeñas soluciones o soluciones parciales); entonces hablamos de un conflicto crónico recurrente. O bien, el conflicto se encuentra esencialmente en constante resolución, pero nunca termina realmente porque se interrumpe repetidamente por una breve recaída.
Este es el caso, por ejemplo, en la llamada enfermedad de Parkinson, donde el paciente suele tener su temblor parkinsoniano (sacudida), que es una forma de crisis epiléptica en la fase PCL, más precisamente, la resolución de un conflicto motor, principalmente de los músculos de la mano. Por la noche, por ejemplo, el paciente vuelve a soñar con su conflicto con frecuencia, aunque brevemente, pero con gran intensidad. La resolución tarda quizás 23 horas y 58 minutos y la recaída dura solo 2 minutos, pero aun así, el conflicto no termina de repetirse.
Hablamos entonces de una curación pendiente (o colgante o en balance), que es esencialmente un conflicto crónico recurrente, aunque con una periodicidad distinta. Se trata de un proceso continuo de resolución , interrumpido únicamente por breves recaídas . Es el retorno del mismo conflicto original. Sin embargo, si se resuelve definitivamente los síntomas del Parkinson desaparecen.
Con la Tercera Ley Biológica el Dr. Hamer clasifica todas las llamadas enfermedades según su origen embrionario, es decir, dependiendo desde cual capa embrionaria se originó el tejido involucrado. Por ejemplo, todos los órganos que se derivaron a partir de la capa embrionaria interna, el endodermo, van a presentar crecimiento por mitosis celular y por lo tanto tumores durante la fase CA (fase de conflicto activo), mientras que los tejidos que se originan en el ectodermo (capa más superficial), va a presentar ulceración o pérdida de función en la fase CA. Este último es el caso de la parálisis motora, donde hay pérdida de función del músculo en la fase ca.
Recordemos que es importante en los tejidos del ectodermo considerar la lateralidad y en el caso de los músculos, se considera para saber con quién o en relación a quién es el conflicto biológico vivido. Por ejemplo, en las personas diestras los músculos del lado izquierdo del cuerpo se relacionan con la madre o los hijos (también mascotas), en cambio el lado derecho con cualquier otra persona. Esto es completamente opuesto en las personas zurdas, es decir, en ellas la relación madre/hijo se manifiesta en el lado derecho del cuerpo.
Es importante tener en cuenta que cada músculo y grupo muscular tiene un significado específico o matiz para cada conflicto motor. Por ejemplo, una persona diestra usa el lado extensor de su pierna derecha para alejar a su pareja, mientras que usa el lado flexor para abrazarla. La única excepción se da cuando un músculo específico se ve afectado localmente por casualidad; por ejemplo, si a alguien se le engancha el pie en el cinturón de seguridad del coche y vive un DHS. En ese caso, claro está, si se trata del pie izquierdo de una persona diestra, no tiene nada que ver con sus hijos ni con su madre, sino que ha sido el grupo muscular que se ha quedado atrapado, sin posibilidad de movimiento.
La parálisis motora que es controlada desde la corteza motora de la circunvolución precentral está siempre vinculada a la incapacidad para realizar un movimiento y el matiz dependerá del grupo muscular involucrado. Por ejemplo:
- no poder escapar o no poder seguir adelante (piernas)
- incapacidad para sujetarse o defenderse (de los brazos y las manos)
- incapacidad para esquivar (músculos del hombro y la espalda)
- no saber qué hacer ni a donde ir (parálisis de las piernas).
La fase activa del conflicto comienza con el síndrome de Dirk Hamer (DHS) y se observa una parálisis progresiva, que depende de la intensidad del conflicto. Cada vez se envían menos impulsos, o incluso ninguno, desde la corteza motora del cerebro hacia los músculos estriados. Pueden verse afectados músculos individuales, grupos musculares completos o incluso extremidades enteras. Sin embargo, la parálisis no es dolorosa.
A nivel cerebral, en la corteza motora, se pueden observar en la tomografía computarizada los llamados anillos diana (o focos de Hamer, HH), cuando se resuelve el conflicto motor estos anillos desarrollan edema y su visualización es más difusa.
El edema en la zona de control de los músculos involucrados, es decir, en el HH, provoca que la función motora parezca empeorar temporalmente durante esta fase de reparación (fase PCLa). Siempre se produce una crisis epiléptica en la mitad de la fase PCL, a menos que se interrumpa por una recaída, la crisis epiléptica se manifiesta con sacudidas o convulsiones tónicas, clónicas o tónico-clónicas en el punto crítico de la fase de recuperación. Pasada la epicrisis, la parálisis remite gradualmente durante la PCLb hasta llegar a la normotonía cuando se recupera la función motora. La antigua idea de que las células cerebrales se destruían durante estas crisis epilépticas era errónea, solo aparece una cicatriz en el HH, pero eso es propio de todos los SBS.
En la enfermedad de Parkinson, sin embargo, nunca se alcanza una resolución definitiva por las constantes recidivas y los espasmos reflejan una crisis epiléptica pendiente o colgante.
Ejemplo :
Un paciente del Dr. Hamer con enfermedad de Parkinson en la mano derecha le comentó: “Cada vez empeoraba más y ya había probado todos los medicamentos sin éxito”.
Tras buscar la causa durante un tiempo, le preguntó a su esposa: “¿ Sueña tu marido por la noche?”. ” Sí”, respondió, “tiene el mismo sueño todas las noches y siempre grita ‘¡Sinvergüenza !’ en el sueño”.
Cuando le preguntó al paciente qué era lo que soñaba cada noche, le contó que, durante la guerra, había formado parte de un destacamento austriaco dedicado a la lucha contra los partisanos. Estos, mediante una emboscada, habían aniquilado a una compañía entera de 150 soldados, hasta el último hombre.
Resultaba fácil determinar de qué pueblo provenían los partisanos, pues no había ninguna otra posibilidad. Rodearon la aldea, irrumpieron en ella y sacaron a todos sus habitantes. Pero los partisanos lo negaron. Finalmente, el comandante de la compañía quiso simular una ejecución (con balas de fogueo) de una mujer embarazada para obligar a los partisanos a confesar (el paciente no se percató de esto).
Cuando el pelotón de fusilamiento alzó sus rifles y apuntó a la mujer y al niño, el paciente saltó hacia adelante, agarró a su compañero por el hombro y gritó: “¡Sinvergüenza! ¡No puedes dispararle a la mujer y al niño!”. El paciente fue trasladado de inmediato y se libró por poco de un consejo de guerra.
Desde entonces, cada noche sueña gritando ” ¡Sinvergüenza !”, 50 años después de la guerra. Durante el día, su mano derecha (la de su pareja) tiembla casi como en un ataque epiléptico intermitente, mientras que por la noche parece quedar parcialmente paralizada temporalmente.
Tras superar esta terrible experiencia, el paciente fue capaz de asimilar las pesadillas y la enfermedad de Parkinson, que desaparecieron gradualmente. Hoy, el paciente está curado.
Sin embargo, existe siempre un riesgo muy grande de que, a causa del choque del diagnóstico —«usted tiene Parkinson»—, los pacientes sufran un nuevo DHS, es decir, un segundo conflicto motor.
Esto ocurre, por ejemplo, casi siempre en el caso de un diagnóstico de esclerosis múltiple, con frases como: «Tiene EM y nunca más podrá volver a caminar», o algo por el estilo.
Como resultado, el paciente sufre de inmediato un segundo conflicto —el de «no poder volver a caminar nunca más»— que, debido a la creencia del paciente en el diagnóstico (que en realidad no era correcto), queda fijado de forma definitiva —a modo de un engrama casi hipnótico—, lo que hace que el paciente sea muy difícil de abordar terapéuticamente.
Lo mismo se aplica a la enfermedad de Huntington, a un tic motor, a una crisis epiléptica —ya sea menor o mayor— o a una crisis epiléptica prolongada, durante las cuales el paciente realiza movimientos rápidos con la cabeza, las manos o los pies; movimientos que, asimismo, solo pueden comprenderse a partir del contenido del conflicto.
Ejemplo :
Un niño pequeño fue atropellado y llevado al hospital. Al cabo de un rato, el médico sale del quirófano y le dice a la madre: «… Lo siento, no pudimos hacer nada más, su hijo ha fallecido».
La madre sufrió una conmoción: un caso típico del síndrome de Dirk Hamer (DHS ). Gritó y levantó las manos: «¡Oh, Dios mío!». Desde entonces (diagnostico enfermedad de Huntington), levanta las manos incontrolablemente todo el tiempo.
Otro caso:
Un paciente de 43 años acudió a ver al Dr. Hamer con enfermedad de Huntington que afectaba sus brazos y enfermedad de Parkinson que afectaba sus piernas. Resultó que juntaba las manos delante a la frente en cada oportunidad. Por lo tanto, se le diagnosticó enfermedad de Huntington. Al mismo tiempo, también presentaba espasmos persistentes en las piernas.
Por lo tanto, se le considera un paciente de Parkinson . El Dr. Hamer le explicó que la enfermedad de Huntington no existe, pero que el síntoma de que levantara las manos y las cruzara frente a su frente en cada oportunidad era, por supuesto, inconfundible, y tenía que haber una razón para ello. Y eso, claro, despertó enormemente el interés de Hamer como detective.
Entonces le preguntó ¿Cuánto tiempo llevaba con ese tic? ” Oh, lo tengo desde que era niño “, dijo.
Lo que había sucedido….hacía muchos años, la familia había construido un muñeco de nieve en el jardín durante el invierno. Como era de esperar, se lanzaron bolas de nieve. El padre se unió con entusiasmo y su bola de nieve le dio al niño justo en la frente, con la nieve escurriéndole por la camisa. Pero lo curioso fue que alguien había fotografiado la pelea de bolas de nieve y había tomado una instantánea justo cuando la bola del padre impactó en la frente del niño, que entonces tenía cinco años. Así que, por pura casualidad, el DHS había quedado registrado en la fotografía.
Toda parálisis motora, ya sea que la hayamos llamado anteriormente esclerosis múltiple (EM), distrofia muscular , atrofia muscular , esclerosis lateral amiotrófica o la llamada parálisis blanca o pálida (Ictus) o enfermedad de Parkinson : sus orígenes pueden explicarse mediante las 5 Leyes Biológicas de la Nueva Medicina Germánica y también pueden desaparecer con la misma facilidad al comprender estas 5 Leyes Biológicas. Además, aproximadamente entre el 70 y el 80 % de las personas que se consideran
parapléjicas, probablemente, también se encuentren en esta categoría.
“¿Acaso no les recorre un escalofrío, queridos lectores, al considerar las implicaciones globales de este descubrimiento? ¡Que después de tantos años un conflicto aún pueda resolverse y que el sistema nervioso aparentemente pueda volver a funcionar! ¡Es un verdadero milagro!” (Dr. Hamer)
Fuente: blog del Dr. Hamer.
