Las alergias: señales de alerta para no repetir los conflictos
En la Nueva Medicina Germánica, sabemos que siempre, todo proceso psíquico, involucra un proceso cerebral y uno orgánico, que van en perfecta sincronía y que no se puede desarrollar uno sin el otro. Por lo tanto, siempre que tenemos un síntoma orgánico, hay una relación psíquica y cerebral con el síntoma. Esto distingue a la medicina germánica de todos los enfoques médicos anteriores, en especial, de la medicina convencional.
La Nueva Medicina Germánica se basa en 5 Leyes Biológicas de la Naturaleza, que pueden aplicarse a cada caso de enfermedad en humanos, animales y plantas. Esto abre nuevas posibilidades de diagnóstico y, por ende, de curación, comprendiendo la 1ra. Ley Biológica de la Naturaleza que explica el origen de toda enfermedad, es decir, el DHS (Síndrome de Dirk Hamer), que es un evento inesperado, dramático y vivido en aislamiento que desencadena un conflicto biológico y activa un SBS (programa biológico especial y sensato de la Naturaleza).
En el instante del DHS se decide a qué asocia el paciente su choque conflictivo. La naturaleza inesperada de su impacto es más significativa que la “evaluación del contenido psíquico” del conflicto.
Ha existido, especialmente en psicología, la búsqueda de la relación entre conflictos psicológicos y enfermedades, pero han omitido lo biológico en la evaluación del conflicto. Existen corrientes médicas que hablan de enfermedades psicosomáticas o cuerpo-mente, pero se desvían hacia la psicología, olvidando nuestra condición, fundamentalmente, biológica. Por ejemplo, hay innumerables estudios sobre el estrés, su funcionamiento, su fisiología, incluso se ha asociado el estrés como causa de algunas enfermedades, sin embargo, el estrés es una consecuencia del DHS y representa la fase CA, es decir, cuando el conflicto biológico está activo.
Cuando experimentamos un DHS no solo se graba en ese momento el conflicto en sí, sino que también, de manera inconsciente, se graban las circunstancias que acompañan al DHS.
El individuo no solo recuerda los detalles más pequeños de lo sucedido en el momento del DHS, como la situación que ha vivido, como le ha afectado y quienes estaban involucrados, sino también registra, inconscientemente, sonidos, olores, sabores y sensaciones de todo tipo que retiene prácticamente de por vida. A estos registros les llamamos raíles, rieles o vías, que son los que producen las llamadas alergias.
Por ejemplo, si una persona vive un DHS en el que está presente un gato, esa persona puede desarrollar una alergia a los gatos. Lo mismo para cualquier otro elemento que esté presente en el momento del DHS y ese raíl, provocará una breve recaída en el conflicto cada vez que se enfrente a él, que se resolverá rápidamente al ver que no hay peligro o al alejarse del raíl, con la solución se produce la sintomatología asociada a la “alergia”.
Esto que parece una molestia, en realidad es un eficiente sistema de alerta que advierte al individuo que puede haber una situación de peligro. Si el individuo ha experimentado un DHS en la misma situación o en una similar, el organismo estará más atento a este tipo de conflicto biológico. Mientras no se resuelva de manera definitiva ese conflicto biológico inicial, se sigue cayendo en el raíl y repitiendo el patrón, es decir, la alergia. Pero en la naturaleza, es fundamental, que el animal no repita los mismos errores que ponen en peligro su vida, gracias a este mecanismo, ahora es extremadamente cuidadoso y reacciona de inmediato con un programa biológico especial.
Las alergias son señales de alerta de nuestro organismo, algo así como: “¡Alto! Un caso similar ocurrió en el pasado; ¡cuidado con que no te vuelva a pillar desprevenido!”.
Por ejemplo, es frecuente que un niño que es sometido a un proceso de vacunación, experimente un conflicto biológico, supongamos que vive un conflicto motor por no poder evitarlo ni huir de la situación, desde ese momento, cada vez que vea la bata blanca de un médico o perciba un olor de hospital, el conflicto se reactiva. Si ese niño se calma cuando vuelve a casa, se produce un ataque epiléptico como señal de que ha resuelto el conflicto motor. A esto se le podría llamar, por ejemplo, alergia a los médicos.
El DHS tiene una función elemental y central en la vida del paciente, tiene cualidades específicas, que lo diferencian de otras experiencias dolorosas de la vida que no desembocan en un SBS ni en una alergia, porque no se relacionan con conflictos biológicos.
El Dr. Hamer siempre relata el ejemplo de la fiebre del heno, que es una alergia el heno. Según cuenta, antiguamente era frecuente tener la primera experiencia amorosa escondidos en el heno, pero como suele suceder, esa primera vez, pueden ocurrir cosas desagradables o complicaciones, como puede ser que alguien los sorprenda. Si ese evento es vivido como un DHS, es decir, detona un conflicto biológico para uno de los involucrados, cada vez que huela el heno (raíl) tendrá una recidiva, por ende, alergia al heno. Como en la mayoría de los casos se ha experimentado como un conflicto biológico de «esto apesta», la sintomatología será una rinitis.
Lo interesante que descubre el Dr. Hamer es que en los test de alergias que dan positivos, solo lo hacen en la fase PCL (después de resolver el conflicto). Durante el test el paciente es sometido al raíl (heno), tiene una breve recaída, al sacar el parche hay una reacción alérgica, porque ya se ha pasado a la fase de curación. Pero también, puede tener “fiebre del heno” sin heno, por ejemplo, si ha tenido relaciones sexuales y se ha activado la alerta y al hacer el test resulte positivo.
Este es un sistema de alerta muy eficaz diseñado para proteger al organismo. Una alergia tal como la habíamos imaginado no existe. Todas las alergias que podemos detectar con las pruebas de alergia son siempre “vías secundarias” relacionadas con el DHS. La vía principal es el contenido del conflicto.
Ejemplo: Una mujer experimentó un DHS que desencadeno un conflicto sexual durante su primer encuentro sexual en el heno y desarrolla alergia al heno. Años más tarde se encuentra de vacaciones en una granja con sus hijos, vuelve a presentar el mismo patrón, es decir, no solo se presenta la fiebre del heno, sino que también se reactiva el conflicto sexual, lo que provoca la interrupción de la menstruación y la aparición de úlceras en el cuello uterino. De esta forma, el antiguo conflicto sexual se reactiva brevemente, debido al heno.
Durante esta fase de conflicto activo (Fase CA) de la «fiebre del heno» la prueba de alergia da negativo. Paralelamente se producen úlceras en la mucosa del cuello del útero. Cuando la mujer vuelve a casa desaparece la reacción al heno, si hacemos una nueva prueba de alergia podríamos observar un fuerte enrojecimiento alrededor del parche (PCL). Es decir: una prueba cutánea o de alergia «positiva» de este tipo solo indica que existe una reacción latente que se activa con el parche, ¡pero que también se ha disipado inmediatamente!
Necesitamos desarrollar una comprensión completamente nueva de las llamadas alergias. Según la visión germánica, estas “alergias” son señales de alerta particularmente importantes para la supervivencia de los animales. Ellos no tienen un apartamento con cerradura, ni cama, ni refrigerador lleno, ni teléfono, sino que deben estar alerta día y noche a las señales del ambiente para mantenerse a salvo y por eso las registra.
En cambio, los humanos tratamos de suprimir estas señales de advertencia, en vez de buscar la causa. Esto es un error. Desde una perspectiva biológica existen algunas maneras de engañar al organismo, por medio de la “desensibilización” al raíl, donde se le indica, artificialmente, al organismo que el peligro anterior ya no existe. Pero, si se aplican estas técnicas sin un propósito y sin conocimiento del conflicto original (DHS) puede funcionar desde el punto de vista sintomático, pero carece de sentido biológico. Porque la mayoría de los síntomas que llamamos alergias son en realidad la fase de curación tras una breve recaída del conflicto. Sin embargo, si identificamos el DHS, recordamos las condiciones en que sucedió y comprendemos el sentido del raíl, podemos eliminarlo de manera consciente y eficaz. Por lo que, si nos enfrentamos nuevamente al raíl, no se activa ningún SBS.
Otro ejemplo del Dr. Hamer es el SIDA, donde el testa que da positivo al VIH, en realidad es una alergia al esmegma.
Cuenta el caso de un hombre que ingresó en el hospital para una prueba rutinaria de VIH que dio positivo. Su esposa, que desconocía por completo la bisexualidad de su marido, sufrió un terrible DHS al enterarse y durante semanas no podía pensar en otra cosa que no fuera esmegma y tenía el olor constante en la nariz. Finalmente, se hizo una prueba de VIH y dio positivo.
Luego, su bebé de tres meses, que hasta entonces había sido amamantado exclusivamente, también se hizo la prueba, y también dio positivo. Así pues, a través de la lactancia materna, le había transmitido los «anticuerpos del esmegma» a su hijo, del mismo modo que todos los niños reciben los anticuerpos de la madre a través de la leche materna, que normalmente son completamente insignificantes y vuelven a ser negativos en unas pocas semanas o meses. Esto significa que los anticuerpos de una madre que amamanta a su hijo, o incluso los de un donante de sangre, se «transfieren» al receptor mediante una transfusión de sangre.
Todas las llamadas alergias, o más bien anticuerpos (contra frutos secos, naranjas, fresas, etc., esmegma), también están presentes en menor grado en niños lactantes o en quienes reciben transfusiones, pero no por mucho tiempo. Esto nos muestra que este patrón no solo se almacena en nuestra mente, sino también, aparentemente, en fluidos corporales (leche, suero, etc.), donde podemos medir estos anticuerpos mediante diversas pruebas de alergia, incluso determinando su intensidad.
Las alergias siempre implican un proceso de dos fases, fase activa breve cuando se expone al raíl y fase de vagotonía (PCL) cuando se resuelve. Por ejemplo, en la alergias de la piel debido a conflictos de separación que afectan la epidermis, en la fase CA, se desarrollan úlceras cutáneas planas que no son visibles macroscópicamente. La piel se siente áspera, pálida, con poca irrigación sanguínea y fría. También, la sensibilidad cutánea se reduce progresivamente o desaparece por completo; es decir, la zona se entumece y el paciente apenas siente nada. Después de resolver el conflicto (o alejarse del raíl), en la fase de resolución del conflicto (PCL), la piel se enrojece, se calienta, pica y se inflama. A estas manifestaciones o eflorescencias las denominamos exantemas, dermatitis, urticaria, neurodermatitis o eccema.
Dado que la fase de conflicto puede prolongarse, la fase de curación también puede ser prolongada. Además, pueden producirse recaídas por raíles (no detectadas) que desencadenan nuevas fases de conflicto activo y nuevas fases de reparación, por lo tanto, prolongan el proceso de curación. Por eso, estos ejemplos muestran la importancia de volver siempre al DHS para recordar con claridad la situación exacta que existía en el momento preciso en que tuvo lugar para poder llegar a la solución completa y el término de las alergias.
Nota: traducción libre del alemán basada en los textos del Dr. Hamer en su blog.
