Estómago ¿Cáncer o úlcera?
Recordemos que todo cáncer siempre se origina en un DHS (síndrome de Dirk Hamer), un choque de conflicto masivo que toma por sorpresa a humanos y animales, que provoca un conflicto biológico. Gracias a los descubrimientos del Dr. Hamer sabemos que este “cáncer” puede desarrollarse en distintas etapas del SBS.
Nadie podría comprender por qué había diagnósticos de cáncer durante estados simpaticotónicos (estrés) y otros eran detectados cuando estábamos en vagotonía. Sin embargo, el Dr. Hamer observó algo que hasta los embriólogos habían pasado por alto y es que el comportamiento del tejido depende de su origen embrionario. Por ello tenemos formación de tumores, o el llamado cáncer, que “crece” mientras el conflicto biológico está activo, pero se detiene el crecimiento tan pronto como el conflicto se resuelve. Mientras que existen otros tipos de tejidos que no forman tumores durante la fase activa, sino que, por el contrario, se ulceran o necrosan en esta fase y las mitosis comienzan después de resolver el conflicto, para la reparación de las úlceras o necrosis.
Para el Dr. Hamer la forma correcta de clasificar las llamadas enfermedades no es según las disciplinas médicas existentes, sino según su afiliación a una determinada capa embrionaria, como está expresado en las tablas de la NMG. Esta clasificación es el orden biológico-natural de los programas biológicos especiales de la naturaleza (SBS).
Por ejemplo, en el caso del estómago, encontramos dos comportamientos según esta nueva clasificación, debido a que este órgano tiene dos orígenes embrionarios diferentes, que separan al estómago en dos zonas que responden de manera independiente.
Por una parte tenemos la curvatura mayor del estómago que se origina en el endodermo (capa interna-amarilla) que presenta tumores en la fase CA, y se asocia con el conflicto de “no poder digerir algo”, “lo tengo en el estómago”. A menudo, esto implica conflictos familiares relacionados con dinero, una herencia, pago de pensiones o en una sociedad donde alguien no puede retirar su parte, es decir, no puede digerirla completamente, quiere atraparla, pero no logra ingresarla del todo.
Mientras el conflicto esté activo se desarrolla un adenocarcinoma, que puede ser de dos tipos: secretor con aspecto de coliflor que puede crecer a dimensiones grandes, o bien, de crecimiento plano de aspecto absortivo, el llamado engrosamiento tumoral de la pared del estómago. En ambos casos el foco de Hamer (HH) se localiza en el lado derecho (atrapar bocado) de la zona del puente del tronco encefálico (protuberancia). Su propósito biológico es la proliferación de células secretoras para aumentar la producción de jugo gástrico y así digerir los alimentos.
Imaginemos que un animal se traga un trozo de comida demasiado grande y se queda atascado en el tracto gastrointestinal. Si la comida se atascaba en la parte superior es posible vomitarla, triturarla con los dientes y tragarla, esta conducta es común verla en los perros. Pero si la comida se atasca más abajo, el organismo tiene que activar su SBS para poder digerir ese alimento. Para comprender estos conflictos arcaicos, es necesario observarlos desde la perspectiva de la historia del desarrollo.
Supongamos que una persona creía haber ganado la lotería y de repente no lo hace, hay que imaginar que este premio es como un trozo de comida que el paciente ya se había metido en la boca, pero no pudo tragar, y como resultado desarrolló un adenocarcinoma. Por supuesto, un animal solo desarrollaría un carcinoma si fuera un trozo de comida real, pero podemos entender que para nosotros el dinero representa un “bocado” real, ya que nos permite acceder a diferentes “bocados”, entre ellos, la comida.
También puede suceder, que alguien tenga un conflicto indigesto porque ya se ha tragado un trozo de comida, pero ahora no puede digerirlo. Por ejemplo, ya ha comprado una casa y de repente descubre que el contrato de compraventa no es válido, ha sido estafado y vuelve a perder la casa. Entonces puede desarrollar cáncer de estómago, es decir, un adenocarcinoma de estómago con crecimiento similar a una coliflor.
En los humanos este conflicto de “bocado indigerible” no suele ser un trozo de comida, sino que son “trozos” o “bocados” en sentido figurado, lo que no significa que el conflicto sea figurado, porque el conflicto si existe y es real. Por ejemplo, un acuerdo fallido que nunca llega a buen puerto, un juicio perdido, incluso, ese bocado puede ser una persona, por ejemplo, el jefe al que no se puede digerir.
Por lo mismo, pueden haber infinitas posibilidades de conflictos relacionados con el estómago endodérmico, por eso también es un SBS frecuente y, aunque los “bocados” para los humanos son más sofisticados que para los animales, seguimos reaccionando biológicamente y de forma “arcaica”.
Para determinar el DHS no es necesario considerar la lateralidad de la persona ni tampoco su sexo ni estado hormonal, puesto que para los tejidos endodérmicos, todos nosotros nos comportamos de la misma manera.
Si la persona comprende el funcionamiento de su cuerpo, se enfocará no en el tumor como solemos hacer, sino en la causa, es decir, buscará su DHS. Al encontrarlo tiene mayores posibilidades de resolverlo y podrá tomar las decisiones adecuadas para que el tumor deje de crecer. Cuando resuelve comienza la reparación, la vagotonía, la llamada fase PCL y el tumor comienza a ser eliminado por la acción de las micobacterias, que son microbios simbiontes en estos SBS. Eso sí, los microbios deben estar presentes en el DHS, porque en ese momento, así como crece el tumor, van reproduciéndose los microbios para poder actuar durante la PCL eliminando el tumor por descomposición tuberculosa. Si no hay microbios, también es posible la encapsulación del tumor, que puede permanecer asintomático por decenas de años y que solo lo detecten cuando decidimos hacer un examen “preventivo”.
Las micobacterias solo eliminan las células tumorales a las que el Dr. Hamer llamaba “células de un solo uso”, puesto que el tumor se formó para superar la emergencia y cuando ya no es necesario es eliminado, gracias a estos aliados. Todo este proceso se acompaña de sudores nocturnos muy abundantes, que pueden llevarnos a tener que cambiar la ropa de cama, típicos hacia la mañana y una fiebre leve (subfebril).
Cabe destacar, que es nuestro cerebro el que determina qué tipo de microbio puede ayudarnos en cada tarea y cuándo, y solo un tipo específico es el que nuestro cerebro permite actuar en esa zona en particular. De igual manera, por orden de nuestro cerebro, los microbios supuestamente “patógenos” se transforman de nuevo en microbios benignos que, al terminar su trabajo, se retiran a un lugar de nuestro organismo donde no causan ninguna perturbación, pero donde quedan reservados para reactivarse en cualquier momento en que sea necesario. Esto desmonta la idea de un sistema inmune debilitado y la necesidad de “aumentar” las defensas.
Por lo tanto, los microbios no son la causa de las enfermedades, sino que optimizan la fase de curación. Si no hay microbios, el tumor se encapsula, y si alcanza un tamaño demasiado grande puede ser necesaria la cirugía para extirparlo.
Tenemos claro hasta ahora que los verdaderos tumores del estómago, se ubican en la curvatura mayor y que crecen durante la fase CA y son eliminados durante la fase PCL. Pero también encontramos úlceras en el estómago y esto también tiene explicación gracias a las 5 Leyes Biológicas de la Naturaleza.
Algunos órganos se han formado a partir de distintas capas embrionarias, aparentemente son un solo órgano, pero funcionalmente tienen zonas que son controladas por distintas partes del cerebro, por lo que tienen un comportamiento histológico diferente y, también, responden a conflictos biológicos distintos. Este es el caso del estómago. Aunque la mayor parte de su estructura es de origen endodérmico, existe una zona, la llamada curvatura menor del estómago, que se ha originado en la capa embrionaria externa, el ectodermo, por lo que está recubierta por tejido epitelial escamoso (también llamado plano o pavimentoso).
Los epitelios planos escamosos experimentan úlceras durante la fase CA, es decir, el comportamiento es prácticamente opuesto, en vez de aumentar el tejido, hay una disminución del tejido. Durante la fase de curación, todo se invierte, es decir, las úlceras se rellenan de nuevo, por proliferación celular (mitosis), acompañados de gran inflamación (tumefacción), lo que en ocasiones es diagnosticado como un tumor, aunque en realidad, corresponde a un proceso cicatricial.
La úlcera de la mucosa gástrica se produce por un conflicto territorial, es decir, un conflicto que está controlado por el área de la corteza al que llamamos, corteza territorial. Específicamente, por el lado derecho de la corteza territorial que corresponde al lado masculino, puesto que está controlado por la testosterona, es decir, responde a un conflicto masculino, excepto en mujeres zurdas en estado hormonal normal (fértiles).
El conflicto de la curvatura menor es un conflicto de contrariedad territorial, suele implicar disputas por límites, por ejemplo, con el jefe, colegas o un líder territorial vecino, pero también por el contenido del territorio, como son los hijos, la pareja, etc. Esto ocurre cuando un rival entra provocativamente en el territorio del “ciervo dominante”, quizás incluso cortejando a sus hembras o intentando quitarle su territorio.
Para realizar un buen trabajo de investigación sobre las circunstancias del paciente y ayudarlo a encontrar su DHS es necesario para este SBS conocer la lateralidad (diestro o zurdo), también el sexo del paciente y su condición hormonal (uso de anticonceptivos hormonales, extirpación de gónadas, terapia hormonal, menopausia, etc.)
Por ejemplo, un hombre zurdo no desarrollará una úlcera estomacal en un conflicto territorial, sino úlceras rectales. Solo tendrá úlcera estomacal como segundo conflicto masculino de contrariedad territorial. Por el contrario, una mujer zurda desarrollará una úlcera estomacal no por un conflicto de contrariedad, sino que por un conflicto femenino de identidad (no saber su lugar/rol dentro del clan). La mujer diestra solo tendrá úlcera estomacal como primer conflicto cuando está en estado hormonal alterado (ej. menopausia) o como segundo conflicto, después de haber vivido un conflicto femenino en la corteza izquierda que se cierra, respondiendo ahora masculinamente al segundo conflicto, es decir, en constelación esquizofrénica. (Nota: te recomendamos estudiar las reglas de la balanza hormonal para entenderlo mejor).
Entonces, tenemos que en la curvatura menor durante la fase de conflicto activo, se produce una úlcera de la mucosa gástrica, también puede presentarse en el píloro y en el bulbo duodenal, que es hasta donde ha migrado el epitelio escamoso ectodérmico. Este epitelio es muy sensible y tienen un patrón de sensibilidad que se origina en la antigua faringe, es decir, se presenta el dolor o hipersensibilidad durante la fase CA. Por esta razón, el dolor puede ser muy intenso durante esta fase (sensibilidad CAOFA).
El foco de Hamer (HH) del SBS de la curvatura menor se localiza en el lóbulo temporal derecho. El propósito biológico de la úlcera reside en la dilatación del conducto gástrico, especialmente del píloro, es decir se abre más el tracto y pase más rápido el alimento. Antiguamente, se creía que el ácido clorhídrico del estómago causaba úlceras y se asociaba al estrés, sin embargo, las células productoras de ácido clorhídrico (HCl), se encuentran en la curvatura mayor del estómago, no en las zonas donde se presentan las úlceras.
Cuando se ha pasado a la fase de curación, fase PCL, por haber resuelto el conflicto territorial, se suele presentar sangrado de las úlceras estomacales, provocando hematemesis y/o heces negras. Esto es normal en el tejido epitelial escamoso y señal de la epicrisis, es decir, que se está en el punto medio de la reparación, después de la cual comienza la fase cicatricial. Todo este proceso se desarrolla sin la presencia de microbios, porque como sabemos por la 4ta Ley Biológica de la Naturaleza, en los tejidos ectodérmicos no colaboran los microbios.
Como se comporta según el patrón de sensibilidad CAOFA, con dolor en fase activa, durante la fase PCL no presenta dolor, ni cólicos, hasta que se presenta la epicrisis doble con dolor y ausencia (por el epitelio escamoso) y la motora (crisis epiléptica) de los músculos gástricos estriados (= epilepsia gástrica con dolor y ausencia). Los vómitos se dan en las epicrisis de este SBS.
Lo que se denomina gastritis (inflamación del estómago) no causa dolor, puesto que en la PCLA que es cuando se produce el proceso inflamatorio para reparar la úlcera,, no hay dolor. En la PCL solo hay dolor durante la epicrisis, porque es simpaticotónica, en realidad no es la inflamación la que causa el dolor sino la sensibilidad del tejido epitelial durante la simpaticotonía.
Recordemos que siempre debemos evaluar la presencia del SBS de los túbulos colectores del riñón (TCR) en fase CA, cuando estamos en la PCL de otro SBS, porque ahí tenemos el cuadro de Síndrome en la NMG, que suele estar asociado a complicaciones, debido al aumento de retención de líquidos que aumenta la tumefacción y el edema cerebral y del órgano. En estos casos hay que tener precaución para evitar las complicaciones graves y resolver el conflicto existencial de los TCR.
El aspecto más temido del proceso de curación de una úlcera estomacal no es la hemorragia estomacal, sino la epilepsia gástrica. Pero a pesar de todas las complicaciones, por ejemplo, en casos de conflictos prolongados e intensos, que afortunadamente no son la norma, la mayoría de los pacientes logran recuperarse.
Muchos programas especiales adquieren una nueva perspectiva gracias a los descubrimientos del Dr. Hamer respecto a la relación embriológica de los órganos, las capas embrionarias, los comportamientos histológicos y los conflictos arcaicos asociados. No todo lo que causa proliferación celular es realmente un tumor, también puede significar una fase de reparación.
La evidencia que corrobora este hallazgo del Dr. Hamer es que cuando el paciente tiene un tumor de estómago siempre se encuentra el HH en la protuberancia del lado derecho del tronco encefálico, pero cuando el paciente presenta una úlcera gástrica, se encuentra el HH en el lóbulo parietal derecho, dorsal a la ínsula, en la corteza cerebral. Esto no puede ser casualidad, sino causalidad.
“La Nueva Medicina Germánica abarca no solo la relación entre la psique, el cerebro y los órganos, sino que también proporciona las explicaciones embriológicas y ontogenéticas para comprender por qué los centros de relevo individuales se ubican en las áreas específicas del cerebro donde los encontramos. Es un sistema tan completo y lógico que todas las llamadas enfermedades encajan en el conjunto como algo natural.” (Dr. Hamer).